Desde hace algo más de cuarenta años, vengo traspasando a figuras de plomo las influencias que libros, películas, ilustraciones e incluso "comics", han ido dejando en mí.

Las figuras que pinto, son en su mayor parte "miniaturas militares", ya que ha sido la Historia, especialmente la Antigua y Medieval, mi mayor fuente de "inspiración". Las escalas más frecuentes que utilizo, son las de 15, 25 y 28 mm. Son las mismas que utilizan los "wargamers", con los que coincido en la necesidad de representar grandes unidades en un mínimo espacio.

Los textos con que acompaño las miniaturas, en ningún caso pretenden ser exhaustivos, ni estudios sobre el período de que se trate. Sólo trato de comentar sucintamente, el ambiente (histórico o imaginario) en que se movieron las figuras representadas.

Animado por amigos y familiares, y especialmente por mi amiga Kirei (artífice además, del soporte técnico que podéis ver), me decido a mostrar públicamente parte de mi colección. Continuaré añadiendo entradas periódicamente.

Llevado de mi impenitente cinefilia, me permito en algún caso, recomendar títulos que pueden ampliar datos a los posibles interesados en los temas tratados.

Espero que os gusten "mis" figuras. Si se os ocurre hacer algún comentario, sugerencia o rectificación, no dudéis en contactarme.

Señores de las Estepas - Los Partos Arsácidas

Los catafractos partos en orden de batalla, con el "draco" al viento.

Después de la muerte de Alejandro Magno en 323 aC, sus sucesores (los "diádocos") se repartieron el inmenso imperio que había conquistado. Tras muchos años y varias guerras entre ellos, la mayor parte de lo que había sido el Imperio Persa quedó en manos de Seleuco, antiguo general de Alejandro. Sus descendientes fueron los seléucidas, que dominaron en principio la zona comprendida desde el Mediterráneo hasta la India y desde el Mar Negro hasta los desiertos de Arabia.

 Las diferentes tribus y pueblos que habitaban tan extensos territorios acataron en principio el poder seléucida, pero no pasó mucho tiempo hasta que diferentes partes del imperio comenzaron a desgajarse: en Asia Menor: Capadocia, Bitinia, Pérgamo, Paflagonia... al Este: Bactriana,  Media... al Norte: Armenia. La fuerza del poder seléucida se vio reducida a Siria y Mesopotamia.

Antíoco III Megas (=el Grande), tras perder en 217 Celesiria (Siria inferior) en la batalla de Rafia ante los egipcios de Ptolomeo IV intentó reintegrar el Imperio organizando una expedición oriental (212-204), que le permitió restablecer su autoridad nominal hasta la India. Lo intentó más tarde en occidente recuperando Celesiria; pero cuando extendió su ambición a Tracia chocó frontalmente con los intereses de Roma, que le venció primero en Grecia (batallas de las Termópilas y Cósico, 191) y después en Asia Menor (Magnesia, 190). Por la paz de Apamea (188), se obligaba a abandonar gran parte de los territorios reconquistados. 

Pero lo peor estaba por venir.


Los partos (parni) eran parte de la gran familia escita. Se les conoce por partos "arsácidas" por uno de sus primeros reyes: Arsaces. Aparecieron en Irán en torno al 250 aC, y para el  129, con Mitrídates II, derrotaban y daban muerte al seléucida del momento: Antíoco VII, apoderándose de Mesopotamia. Se fijó la frontera en el Éufrates.

El poder seléucida quedó reducido a Siria y no dejó de menguar constantemente. Una rebelión judia y una guerra con Tigranes de Armenia en el 83 aC agravaron la situación que llegó a un punto sin retorno con la guerra civil entre dos pretendientes al trono, por lo cual  en 64 aC, Pompeyo depuso a los dos y declaró Siria provincia romana.

Con la desaparición de los seléucidas dos colosos quedaban frente a frente.

El Imperio parto-arsácida estaba limitado al Oeste por el  Éufrates, al Norte por el Caspio y Armenia, al Sur por el  Índico y Arabia; y al Este por el Amu Daria (el Oxus de los griegos). Fijaron su capital en Ctesifonte. Las fronteras Norte y Sur tuvieron pocas alteraciones, pero al Este las constantes incursiones de otras tribus escitas nómadas como los Sakas y los Masagetas fueron una constante preocupación para los partos; y la frontera Oeste fue escenario de un enfrentamiento con Roma que se extendió durante toda la existencia de la dinastía arsácida y más allá.


Partos y romanos habían llegado al acuerdo de respetar la antigua frontera que significaba el río Éufrates ya en el año 92 aC. Y fue la ambición y la incompetencia del triunviro Marco Licinio Craso lo que provocó el primer conflicto parto-romano. 

En el 55 aC Craso reclutó siete legiones, treinta y cinco mil hombres, a los que habría que añadir otros miles de auxiliares y jinetes y cruzó el Éufrates. Pretendía seguir los pasos de Alejandro, conquistando las mismas tierras ganadas antaño por el macedonio y apoderarse de las inmensas riquezas que la voz popular atribuía al reino de los partos. 

Ignorando los consejos de Artabaces, rey de Armenia, se internó en las desérticas llanuras del norte de Mesopotamia guiado por Acbaro, príncipe árabe que trabajaba secretamente para la causa de los partos, y se dejó conducir como un cordero al matadero hasta una llanura cerca de Carras, donde en junio del año 53 aC la caballería de Surena, general parto al servicio de Orodes II, lo tenía todo a su favor. Veinte mil muertos y diez mil prisioneros le costó a Roma la avaricia de Craso, que fue asesinado en el curso de un supuesto "parlamento" al que le invitó el parto.


La batalla de Carras (o Carrhae) fue la primera derrota de Roma ante Partia y la más famosa, pero no sería la última. En 36 aC, Marco Antonio era derrotado por los jinetes de Fraates IV en Armenia.

Claro que también hubo victorias. En tiempos de Nerón, Domicio Corbulón arrebataba las ciudades armenias de Ataxata y Tigranocerta  al rey Vologeses I durante la campaña de 58-63 dC. Armenia volvería más tarde al dominio parto. Fue una zona en constante discusión entre las dos potencias.

Trajano, durante la campaña de 114-116 consiguió conquistar nuevamente Armenia, a lo que añadió Mesopotamia y Asiria, llegando hasta el Golfo Pérsico. Sin embargo, tras la muerte de Trajano, Adriano abandonaba la zona por razones logísticas. Lucio Vero, co-emperador con Marco Aurelio saqueaba Ctesifonte en 166, que volvió a ser saqueada en 197 por Septimio Severo. Caracalla invadió Persia en 217 aprovechando una guerra civil, obtuvo victorias iniciales pero fue asesinado. Su sucesor, Macrino, se retiró sin obtener resultados definitivos.

El final de los partos provendría del interior de su imperio.


La cultura helenística había influido notablemente entre los arsácidas, especialmente entre las clases dirigentes, lo que unido a su tolerancia religiosa con los cultos griegos, judíos y cristianos, había provocado un malestar creciente entre el pueblo llano que practicaba las viejas religiones iranias, Mitraísmo y Zoroastrismo. Finalmente, se produjo la reacción cuando los sasánidas, (dinastía de estirpe persa-aqueménida que pretendía renovar los días de gloria de Darío y Jerjes), al mando de Ardashir, se rebelaron contra el rey parto Artabán IV, al que mataban en 224. En 227 se establecían en Ctesifonte.


Los partos, pueblo de las estepas, basaban la efectividad de su ejército en la caballería. Por un lado ligera: la vieja táctica oriental de lanzar nubes de flechas desde sus veloces caballos, en lo que habían sido maestros los escitas. Por otro, pesada; enormes animales cubiertos de hierro o bronce, que cargaban al trote, ya que su peso les impedía galopar, montados por jinetes acorazados que portaban una gruesa lanza de unos tres metros (el "kontos", o contus) manejada con las dos manos. El nombre de este tipo de jinete: "catafracto". Su origen: los sármatas. Este tipo de combatiente fue adoptado por seléucidas, romanos y bizantinos.

El desarrollo de los catafractos sólo fue posible después de que se hiciese extensiva la cría del caballo "niseano", también llamado "caballo de Asia Central", animal no muy veloz, pero de una gran resistencia, conocido en la zona desde los días de los aqueménidas.


El hierro con el que se forjaban sus cascos y cotas de mallas, procedia de la región de Margiana, situada al norte de la antigua Persia. lindando con Hircania. Se trataba de un hierro de un especial fulgor a la luz del sol, por lo que para no delatar su presencia desde lejos, cubrían sus armas según cuenta Plutarco con "sobrerropas". 


Los arqueros usaban el "arco compuesto", así denominado por estar fabricado no sólo de madera como los arcos occidentales, sino de una superposición de laminas de diferentes materiales, como hueso, madera, tendones, fibra... Su elaboración podía llevar un año, debido al lento proceso de secado de los pegamentos utilizados.


La potencia del arco compuesto era tal que podía atravesar una cota de mallas. Dice Plutarco que causaban "heridas graves y profundas" porque "aquellos tiros partían de arcos grandes y fuertes, que por lo vuelto de su curvatura despedían la saeta con terrible fuerza". Fue el tipo de arco utilizado por escitas, partos, sasánidas, hunos, mongoles, tártaros, chinos...


La táctica más común de los arqueros era dirigirse en línea recta contra el frente enemigo disparando sin cesar, y al llegar a unos cincuenta metros, evitando tomar contacto, girar a la derecha, y galopar en paralelo a la línea, siempre disparando. 


Se hizo famosa la expresión "tiro del parto" o "flecha del parto" para designar un ataque imprevisto y realizado cuando parece haber cesado toda agresividad. Su origen fue la táctica de estos jinetes de fingir una retirada, y al ser perseguidos, volverse sobre el caballo y tirar hacia atrás, maniobra que requería larga práctica.


El estandarte más usado era el que podemos ver en las primeras fotos, el "draco", de origen sármata. Su función no era meramente decorativa o para indicar la posición del general, sino que servía para indicar la dirección del viento a los arqueros y en consecuencia corregir el tiro. El "draco" tuvo también continuidad en los ejércitos romanos y bizantinos. Incluso llegó a figurar en formaciones europeas durante la temprana Edad Media (lo usaron Carolingios y Sajones entre otros). 

Enfrentamiento entre legionarios romanos (siglo I aC) y arqueros partos. Desde ambos bandos.  

La táctica del ejército parto consistía en comenzar el enfrentamiento "desgastando" al enemigo con repetidos ataques de los arqueros. Una vez conseguida la desorganización, tenía lugar la devastadora carga de los catafractos. Si esto no rompía la línea o provocaba la fuga, los catafractos se retiraban y los arqueros (una vez repuestas las flechas del carcaj), volvían a comenzar el ciclo.

El ejército arsácida al completo, con un elemento para dimensionar las figuras.

El ejército sasánida sería una continuación del arsácida, si bien "corregido y aumentado", con mayor participación de infantería y otros elementos, como elefantes acorazados. Y la pugna de los indo-iranios con Roma (y después con Bizancio) continuaría aún durante muchos años. Pero eso lo veremos otro día.

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Las figuras, de "Essex Miniatures", 15mm. (Referencia: Ancient. Parthians)

El "draco" está tomado de una figura romana de "West Wind Miniatures", ya que los "parthian" de Essex no lo llevan.