Desde hace algo más de cuarenta años, vengo traspasando a figuras de plomo las influencias que libros, películas, ilustraciones e incluso "comics", han ido dejando en mí.

Las figuras que pinto, son en su mayor parte "miniaturas militares", ya que ha sido la Historia, especialmente la Antigua y Medieval, mi mayor fuente de "inspiración". Las escalas más frecuentes que utilizo, son las de 15, 25 y 28 mm. Son las mismas que utilizan los "wargamers", con los que coincido en la necesidad de representar grandes unidades en un mínimo espacio.

Los textos con que acompaño las miniaturas, en ningún caso pretenden ser exhaustivos, ni estudios sobre el período de que se trate. Sólo trato de comentar sucintamente, el ambiente (histórico o imaginario) en que se movieron las figuras representadas.

Animado por amigos y familiares, y especialmente por mi amiga Kirei (artífice además, del soporte técnico que podéis ver), me decido a mostrar públicamente parte de mi colección. Continuaré añadiendo entradas periódicamente.

Llevado de mi impenitente cinefilia, me permito en algún caso, recomendar títulos que pueden ampliar datos a los posibles interesados en los temas tratados.

Espero que os gusten "mis" figuras. Si se os ocurre hacer algún comentario, sugerencia o rectificación, no dudéis en contactarme.

El Ejército Bizantino en los días de Justiniano

El "Autokrator Strategos" Belisario y sus "bucellarii" (o bucelarios).  Al modo catafracto.

En una entrada anterior (Belisario, paladín de Bizancio), comenté mi intención de pintar (y publicar) a la mayor brevedad, un ejército bizantino completo (o casi) de los días del emperador Justiniano (que reinó entre 527-565) y la "Recuperatio Imperii". Bueno, aquí está.

Su estandarte es el "Crismón" que desde los días de Constantino y su victoria en la batalla del Puente Milvio (312)
fue uno de los emblemas más frecuentemente ostentado por los ejércitos romanos y bizantinos. El Crismón mostraba 
las dos primeras letras que formaban el nombre de Cristo. En griego,  X y P (chi y rho) equivalen a las latinas C y R.

Se trata del ejército que al mando del general Belisario (y más tarde, del general Narsés), venció a los ostrogodos en Italia y a los vándalos en África, que arrebató partes de Hispania a los visigodos y frenó el avance del Imperio Persa Sasánida en Oriente. Todo ello, por una parte, dentro del plan del emperador Justiniano para recuperar los territorios europeos y africanos que habiendo pertenecido un día a Roma, estaban ahora en poder de los pueblos germánicos, y por otra, para defender las posesiones orientales de Bizancio de los ataques sasánidas. 

Detalle de la figura de Belisario antes de incorporarla a su peana. Con estribos, sí. Aunque sea el "Strategicon", atribuido al emperador 
Mauricio (582-602)  el primer texto donde se menciona tal aditamento, ello no significa que no pudiera ser utilizado con anterioridad, 
considerando que hunos, alanos, sármatas y otras tribus esteparias lo habían conocido desde al menos un siglo antes del período que 
tratamos, y considerando también las estrechas relaciones entre estas tribus y el Imperio Romano de Oriente.

Bizancio entró en la Historia con mayúsculas (en la historia con minúsculas ya estaba desde antes), cuando en 324 el emperador Constantino abandonó Roma como capital del imperio y por razones de seguridad estratégica, eligió Bizancio, a las puertas del Bósforo, puente entre Europa y Asia, como su nueva residencia y capital del Imperio Romano. En 330 se declaraba oficialmente la capitalidad de Bizancio. En principio se rebautizó como "Nueva Roma" y más tarde, con el propio nombre del emperador: "Constantinopla" (Constantinopolis = ciudad de Constantino).

Las unidades de caballería (denominadas "bandas") estaban formadas por dos tipos de jinetes. Aquí, el centro de la 
línea: los "defensores". Protegidos por cota de malla y un pequeño escudo, con su caballo acorazado al modo "clibanario", 
sus armas ofensivas eran una lanza tipo "kontos", espada y arco..

En 395 se produjo la división definitiva del Imperio Romano entre Occidente y Oriente; el primero con capital en Roma (trasladada a Rávena en 402) y el segundo con capital en Constantinopla. Como es sabido, el Imperio de Occidente se hundió ante las embestidas germánicas en 476, pero el imperio de Oriente, conocido por la historiografía occidental como "Imperio Bizantino" le sobreviviría mil años.

Vista lateral trasera de los "defensores", donde se aprecia su arco y carcaj, armas de la que estaba provista prácticamente 
toda la caballería bizantina. La caballería pesada (ya catafractos, ya clibanarios), armada con kontos y arco, ha sido 
denominada  "la reina de las batallas" del período. Este tipo de combatiente fue adoptado por el ejército romano ya en el siglo IV, 
como contestación a los ejércitos partos y sasánidas, pero fue ganando protagonismo con el tiempo; en la época de Justiniano y 
Belisario, solía ser la fuerza que decidía las batallas. Y la importancia de la caballería (con o sin arco) siguió en aumento 
durante toda la Edad Media.  

El término "bizantino" es una acuñación del historiador alemán Hieronymus Wolf, a mediados del siglo XVI. Los constantinopolitanos y los habitantes de sus territorios se denominaban a sí mismos "romanos", ya que se sabían herederos de lo que había sido el Imperio Romano. Pero durante toda la Edad Media y principios del Renacimiento, en Occidente se les conoció como "el Imperio Griego". De hecho, en libros de Caballerías como Amadís de Gaula o Tirante el Blanco, se habla del "emperador de los griegos" cuando se hace referencia al emperador de Constantinopla. Y es que los bizantinos hablaron (casi) siempre griego, no latín, una de las características que les separaba de las naciones occidentales. La sustitución oficial del latín por el griego fue obra del emperador Heraclio, en 620.

Aquí, los "koursores" (o "corredores"). Ocupaban los flancos de la línea de caballería, de la que se separaban para
hostigar al enemigo y preparar el camino a la carga de los "defensores". Podían desmontar
para combatir a pie, a lo que les ayudaba su amplio escudo.

Gran parte de la historiografía actual, prefiere utilizar el término "romanos" para referirse a los bizantinos, basándose en que realmente seguían siendo el Imperio Romano de Oriente. Puede ser razonable; pero para mantener un respeto a la tradición occidental (que los denominó "griegos" hasta el hallazgo de Wolf), y para evitar confusiones, mi predilección es mantener el término "bizantino". 

Una "banda". Defensores en el centro; corredores en los flancos. Con la unión de varias "bandas" se formaban "brigadas".

El Imperio Bizantino ha sido siempre ignorado o minusvalorado (salvo honrosas excepciones) por la Civilización Occidental. Todavía en nuestros días, son muy escasas las obras pictóricas o escultóricas, literarias o cinematográficas que sitúan a sus protagonistas en ese ámbito. Y sin embargo, la propia Civilización Occidental debe en parte su supervivencia a la existencia de este Imperio, Bizancio, que durante mil años fue el baluarte del Cristianismo frente a las acometidas, primero de las tribus  paganas (hunos, ávaros, eslavos, búlgaros...) así como de los ataques de los imperios Parto y Sasánida y posteriormente, del avance musulmán (correlativamente: árabes, turcos selyúcidas y turcos otomanos).  

Aunque la mayoría de jinetes iban provistos de arco, existía un tipo de combatiente que actuaba exclusivamente 
como arquero montado. Se trataba de los "hippotoxotai" (=literalmente: "arqueros a caballo"). Helos aquí.

En los días de Justiniano y Belisario, tras la "Recuperatio Imperii", Bizancio alcanzó su máxima extensión territorial. Fue más grande incluso de lo que había sido el Imperio Romano Oriental tras la separación de Occidente en 395, puesto que se anexionó Italia, el sur de Hispania y zonas del norte de África que habían pertenecido anteriormente a Occidente.

La "banda" protegida en sus flancos por los "hippotoxotai". Atrás, actuando como reserva, los catafractos.

Bizancio llegó a tener durante el reinado de Justiniano un ejército de aproximadamente 500.000 hombres. Veamos su composición:

La principal división seguía siendo la misma que en los días de Constantino: limitanei y comitatenses. Los primeros continuaban siendo las tropas "de frontera" (limes) acuartelados en las zonas más expuestas del imperio, primera defensa frente a posibles invasiones. Los segundos, los "ejércitos móviles", eran conocidos ahora como "ejércitos de maniobra", estando dispuestos a acudir rápidamente a los territorios amenazados o a agruparse para una guerra ofensiva. En ocasiones, para una campaña determinada, regimientos de limitanei eran unidos temporalmente a un ejército comitatense para incrementar su fuerza.

Un regimiento de "Skutatoi", infantería pesada que generalmente ocupaba el centro del ejército. Los bizantinos 
denominaban este tipo de unidad como "falange hoplita" (¿nostalgia de otros tiempos?). Armados con  
lanza larga de acometida y un gran escudo que les daba nombre. También portaban una espada
(que en las figuras no se aprecia).

Los ejércitos de maniobra que heredó originalmente Justiniano fueron los del Este, Tracia y el Ilírico; a comienzos de su reinado fundó el de Armenia, y tras la "Recuperatio", otros en Italia y en África. 

Vista trasera de la unidad, en la que se distinguen las grebas y brazales así como el detalle de su "jaquetón" 
acolchado y la gola de mallas.

"Mi" ejército bizantino, representa uno de estos "ejércitos de maniobra" que podría  ser el de Belisario al invadir África en 533 con 15.000 hombres (10.000 infantes y 5.000 jinetes), en su campaña contra los los vándalos.  

Triple detalle de un "skutatoi" antes de integrarle en la formación. Precisaré que el plumero del casco es una 
adición "mía"; las figuras originales no lo llevan. Pero en base a ilustraciones que reflejan el
período, me ha parecido correcta (y vistosa) la modificación.

Existían otros dos ejércitos de maniobra, conocidos como "praesentalis", es decir: "en presencia del emperador", que estaban acuartelados en las cercanías de Constantinopla, funcionando como una reserva central.

Otra unidad de "skutatoi".

Continuaban existiendo los "foederati" (=federados), tropas bárbaras al servicio del Imperio (godos, sármatas, hunos...) la diferencia con los foederati de antaño, es que ahora, sus unidades estaban plenamente integradas en el ejército bizantino.

Vista lateral trasera de la segunda unidad.

Los nuevos aliados bárbaros independientes fueron los "symmachoi" (árabes, armenios...), algunos de ellos permanentemente a sueldo de Bizancio, otros eran reclutados para campañas determinadas.

Los "toxotai". Arqueros pesados que acompañaban a los "skutatoi"; se situaban generalmente tras las líneas de éstos 
para apoyar su ataque. En ocasiones, abandonaban esa posición para hostigar desde los flancos.

 Los "bucellarii" (bucelarios) constituían las "guardias de corps" de los grandes señores y generales. Belisario, por ejemplo, llegó a contar con siete mil en sus mejores tiempos. Eran pagados por sus patrones, y de ahí su nombre: "bucellarii" = "los que comen bucellatum", galleta de pan seco, pagada obviamente por sus patrones. 

Detalle de un "toxotai" en proceso y vista de una segunda unidad. Obsérvese que portaban un hacha para 
facilitarles la lucha cuerpo a cuerpo si la situación lo requería.

La Armada disponía de tres tamaños de galeras de guerra, todos denominados "dromon". Los más grandes dromones disponían de torres para los arqueros, balistas y un ingenio a modo de grúa basculante, que con un ariete en uno de sus extremos barría las cubiertas enemigas. Las flotas de la Armada contaban con bases permanentes en Constantinopla, Alejandría, Antioquía y diversos puntos en el Danubio. Tras la "Renovatio", se crearon varios puertos en el Mediterráneo Occidental.

Infantes ligeros. Algunos de ellos estaban provistos de un escudo algo más grande que el representado, que portaba en su parte 
trasera cinco dardos emplomados (y emplumados) llamados "plumbata". De unos 25-30  centímetros de longitud, 
estos dardos arrojados sobre las líneas enemigas a una distancia media (unos cuarenta metros), caían siempre 
de punta (gracias al plomo que les daba nombre) produciendo grandes daños.  

Con este ejército y con el genio de sus generales Belisario y Narsés, Justiniano hizo realidad (en gran parte) su sueño: la "Renovatio Imperii". Sin embargo, tras su muerte, comenzó la larga agonía de Bizancio, que sólo cien años más tarde del período que estudiamos estaba reducido a Anatolia, la península de los Balcanes y zonas del sur de Italia. Dando un salto de 888 años (de la muerte de Justiniano a la caída de Constantinopla), echemos un vistazo a los últimos estertores del Imperio.

Hemos dicho antes que el idioma era una de las barreras que existían entre Bizancio y las potencias europeas; pero no era la principal. Ésta era la religión. Cierto que eran cristianos, pero no católicos sino ortodoxos (desde el Cisma de 1054), y a los ojos de Roma y de la cristiandad occidental, ese detalle les convertía en herejes.

Dos vistas de otra unidad de ligeros. Protegían los flancos de los skutatoi. Sus arma principal: la jabalina. Para el cuerpo 
a cuerpo, podían usar hachas como muestran las figuras de la derecha, o pequeñas espadas. 

Pocos años antes de que los turcos otomanos tomasen Constantinopla,  el último emperador bizantino (curiosamente otro Constantino, el XI), llegó a un acuerdo con el Papa: a cambio de ayuda militar frente a los turcos por parte de las potencias occidentales, el Imperio Bizantino abjuraría de la ortodoxia y abrazaría el catolicismo. Pero aunque el emperador estaba dispuesto a la operación, el pueblo no lo estaba. La reacción popular bizantina fue resumida por un plenipotenciario que exclamó: "¡Antes el turbante del turco que la tiara del Papa!". Se salió con la suya.  

Los "psiloi" (literalmente "desnudos"), infantería superligera, escamuceadores, exploradores y paradigmáticamente, 
los peores enemigos de los elefantes sasánidas.  Aquí vemos arqueros y honderos, también podían tener 
entre sus líneas lanzadores de jabalina.

Cuando el 29 de mayo de 1453, el sultán Mahomet II, tras un asedio de casi dos meses, consiguió destrozar con su artillería las murallas de Constantinopla y lanzar sus jenízaros al asalto, los últimos vestigios del Imperio Bizantino (que llevaba siglos menguando constantemente) desaparecieron para siempre. Sólo pequeños focos de población bizantina quedaron en Atenas y en algunos puntos del Peloponeso, pero en menos de diez años, caían en poder del Imperio Otomano.

Un ejército de infantería, compuesto por dos regimientos de skutatoi con sus arqueros e infantes ligeros de apoyo, 
y los "psiloi" actuando como exploradores de avanzada.

Volviendo a Constantinopla: tras tres días de matanza y saqueo, sólo lograron abandonar la ciudad quienes pudieron permitirse pagar su rescate a precio de oro. Del resto, las mozas (y mocitos) de buen ver, pasaron a engrosar los harenes del sultán (se dice que 1400 niños fueron enviados a los más importantes príncipes musulmanes del momento, Egipto, Túnez y Granada), los hombres maduros pasaron a remar en las galeras, y las mujeres mayores a servir en casa de damas turcas. La parte de población que se sometió, pudo mantener una limitada libertad y conservar su cristianismo ortodoxo a cambio de un impuesto especial, pero debió soportar que la mayor parte de sus iglesias (comenzando por Santa Sofía) fuesen convertidas en mezquitas. Constantinopla pasó a ser Estambul, y "el turbante del turco" cortó el cuello a la mayoría de plenipotenciarios constantinopolitanos que habían aplaudido la frasecita antes mencionada. 

Y aquí, el ejército bizantino al completo. En vanguardia, los psiloi y los arqueros a caballo; tras ellos, el grueso de la 
infantería, después las unidades de caballería, en retaguardia, los bucelarios con el general.

Algo positivo salió de todo aquello, y fue que, interrumpido el comercio de las especias entre Europa y Asia por la férula musulmana, las potencias europeas buscaron otra ruta para llegar a Oriente. Los portugueses lo intentaron bordeando África... no estuvo mal. Pero los españoles, gracias a Isabel la Católica y a Cristobal Colón (o viceversa), lo intentaron por el Oeste... y descubrieron América.


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Como hemos dicho al principio, existen pocas películas sobre Bizancio y menos aún dedicadas a la época de Justiniano y Belisario, Una de las más destacadas (que ya he recomendado antes, aunque falsea algunos hechos históricos) es la producción alemana "Kampf Um Rom", (=Lucha por Roma), conocida en España como "La Invasión de los Bárbaros" (Robert Siodmak, 1968), con un magnífico Orson Welles encarnando al emperador Justiniano.

Otro titulo "menor" es "Teodora, emperatriz de Bizancio" (Riccardo Freda, 1954), donde la que se luce es la guapa Gianna Maria Canale interpretando a la que fue esposa de Justiniano. La película no deja de ser un "peplumcillo", pero sirve para rememorar la época.


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Las figuras, de Essex Miniatures. Referencia: 15mm Medieval Byzantine.